Apoyo psicológico online

RSS

Autor: Apoyo online 27 mayo 2010

1 comentario

Vida plena y esquizofrenia

Tengo 27 año, y a los 23 años fui diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Nunca me he saltado nunca ninguna toma de la medicación, pero empiezo a estar desesperanzado. No porque las cosas no vayan bien, sino porque los psiquiatras no saben muy bien cómo tratar la enfermedad, ya que mi caso es un poco especial: no he tenido ningún brote psicótico, sino que la enfermedad se fue instaurando de forma insidiosa y lenta, y hace años no he vuelto a tener brotes. No tengo efectos secundarios y ya la tomo a dosis de mantenimiento, pero por eso mismo estoy desesperanzado. Primero los médicos me dijeron que debería tomarla durante 2 años. No hubo recaídas ni ningún problema, pero entonces me dijeron que serían 5 años. Y lo último que me han dicho es que tomaré medicación hasta los 35 años, ya que aunque no se sabe muy bien cómo estaría yo sin medicación, lo que si se sabe es que con medicación estoy protegido y no tendré recaídas.

Por otra parte, los médicos y psicólogos me animan a que intente conocer gente, hacer amigos (perdí todos los que tenía) y tener un mínimo de red social. Yo lo intento pero sinceramente veo incompatible hacer amistades y ocultarles mi problema, ya que también se me aconseja que no lo cuente porque lo único que haría sería perjudicarme. Por no hablar de intentar tener pareja y ocultárselo, esconderme a la hora de tomar la medicación y demás. Mi problema es el estigma de la enfermedad. No es que quiera ir por ahí contándoselo a todo el mundo, pero pienso que si quiero tener amistades o una relación de pareja debería contárselo, para no tener que esconderme o mentir sobre ello. No puedo continuar con esta huida hacia adelante en la que estoy esperando a que me quiten la medicación para vivir la vida.

Responde: Paz Ferrer.

Estás diagnosticado de esquizofrenia paranoide, pero esto es solamente algo que te ocurre, una pequeña parte de ti, porque tú como individuo, como ser humano, eres mucho más. Cada persona, cada caso, cada cerebro, son únicos, por lo que nadie mejor que los profesionales que te atienden pueden conocer el tuyo en particular. El tratamiento parece haber sido exitoso en tu caso, aunque tú te sientas incómodo con la idea de continuarlo más tiempo. Como tú mismo bien dices, pareces estar esperando a que el tratamiento se termine para empezar con tu vida, pero es que tu vida está ocurriendo ya, aquí y ahora, y es una vida en la que estás siguiendo un tratamiento.

Hablas de que perdiste a tus amigos, pero no explicas las circunstancias. En cualquier caso, manifiestas el deseo de poder compartir con otros, tanto amistosamente como en pareja. El obstáculo aquí es cómo compatibilizar este deseo con el hecho de tomar tu medicación, porque te da miedo el estigma de la enfermedad. Este estigma no es más que un estereotipo, es decir, una imagen socialmente aceptada sobre un grupo, fundamentada en información escasa y/o inexacta, que justifica determinadas situaciones y comportamientos para con los miembros de ese grupo (tomándolos como colectivo y no como personas individuales). Si bien los estereotipos están ahí, se pueden modificar a través del conocimiento. Conocer a las personas como individuos, más allá de la categoría estereotipada a la que pertenecen, es la mejor manera de combatir el estigma de la enfermedad, en este caso. Esto no significa, por supuesto, que lo primero que debas decir cuando te presentes es que estás diagnosticado de esquizofrenia, sino que te dejes conocer y conozcas a los demás, y que vaya surgiendo naturalmente el compartir esa parte de tu vida. Es solamente un aspecto más, y ni siquiera el más importante, ya que seguro que tienes muchas cualidades y aspectos interesantes que te definen como persona. Tu diagnóstico y tu tratamiento no deberían ser una parte central de tu identidad, pero el miedo que tienes a ser rechazado por su causa los convierte, precisamente, en el centro en torno al cual giran tus decisiones, tus preocupaciones, tus deseos de vivir y relacionarte. Como dice John Lennon, “la vida es lo que te ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes”.

Etiquetas: , , ,

Un comentario en “Vida plena y esquizofrenia”

Luisa 7 noviembre 2010 a las 2:15 pm

Hola compañero de viaje: Yo también tengo una enfermedad mental. Mi entorno, incluso mi psiquiatra, me han aconsejado siempre que lo oculte, pero no opino igual.
Todas mis amistades, aunque son pocas, mis vecinos y mis familiares lo saben. La primera en decir que estoy loca soy yo. Cómo me ven normal, se quedan extrañados. Debemos luchar para que la enfermedad mental no sea un estigma y para ello, debemos descubrirnos sin miedo. ¿Cuál es el problema? Es la única enfermedad, aparte del Sida, que parece vergonzosa.
Yo digo a todos: el cerebro se enferma como cualquier otro órgano del cuerpo.¿Por qué debo avergonzarme?
Algunas personas no lo entienden, pero a mí me da exactamente igual.
Si se lo hubiera ocultado a mi marido, él no podría explicarse mi comportamiento cuando he tenido algún brote psicótico y, si hacer alguna cosa extravagante mientras tienes una crisis ¿Qué pretexto tendrías? ¿Cómo lo explicarías?
Ya salen algunas personas públicas, como Raquel Mosquera, en la televisión, reconociendo que padecen un trastorno psíquico. A ella no le quedó más remedio. Nosotros podemos hacerlo libremente.
Por otra parte, la mayoría de la gente es bastante ignorante y como te ven la mayor parte del tiempo bien, no se explicarán tu enfermedad. Incluso puede que digan, como me ha ocurrido a mí, que es una pose.
Sé valiente. No eres el único. No estás sólo. Los enfermos mentales tenemos una lucha reivindicativa que hacer, como lo hicieron en su día las mujeres y, más tarde, los homosexuales.
Todo mi amor y apoyo. Lucha por tu felicidad y a la gente… “cada uno en su casa y Dios en la de todos”

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:

  • sean respetuosos y no sean ofensivos.
  • no sean spam.
  • no sean off topics
  • siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.

Entidades colaboradoras

Los beneficios íntegros obtenidos por publicidad han sido cedidos a la Fundación Eduardo Punset: