Autor: Apoyo online 31 marzo 2010
Tengo 40 años, dos hijos de relaciones diferentes, y trabajo en oncología ginecológica, conviviendo con el dolor y la muerte a diario.
Y lejos de sentirme mal por todo esto, soy una persona alegre y vital que disfruto con mi familia y amigos, que es difícil verme en horas bajas -que las tengo, a solas- y siempre veo el lado positivo de la vida. Soy capaz de dar aliento en mi trabajo a las que sufren, darles ánimo, acompañarlas en su tristeza a ellas y a sus familias… Soy vital, apasionada, y sobre todo, me gusta vivir y disfrutar lo que tengo. Y la gente se extraña.
¿Por qué tengo esta suerte? ¿Será que desde niña escribía mis diarios y analizaba muy bien lo que me sucedía? ¿Será que soy capaz de inventar una vida bonita, adornando lo que tengo? ¿Soy rara? ¿Ilusa? Pero, ¿por qué hay personas que con menos problemas se sienten terriblemente desgraciadas? ¿Se nace así o se hace? Leí el término flow en algún artículo, y ésa es mi vida, un continuo flow en todo lo que vivo.
Responde: Gabriel González.
Antes que nada quería agradecerte tu consulta y tus comentarios pues siempre alienta el poder escuchar que a pesar de manejarse con el dolor, con las dificultades y las deficiencias, podemos encontrarnos personas que son capaces de ver la vida de una forma muy positiva. Esto hace que podamos tener una mirada diferente de nuestro alrededor, hecho que nos posiciona de una manera privilegiada ante lo que nos rodea. Esa mirada apreciativa hace que nos podamos situar ante los desafíos y los desalientos de una forma diferente, lo que nos facilitará poder solventarlos.
Mihalyi Csikszentimihalyi, quien acuñó el término flow, también señala que es importante poder centrarnos en nuestros estados internos para poder conseguir y acercarnos a la felicidad. Y eso es lo que te ha podido suceder a ti, has realizado un aprendizaje social y emocional de tu vida que te permite posicionarte de una forma concreta ante lo que te rodea. No es ser raro o iluso sino es una manera diferente de estar en la vida, y para ti es muy capacitante, por lo que te animaría a que siguieras así. Eso se traslada a todo tu entorno.
En este sentido, sacando el contexto de las artes marciales, sobre las que habla Bruce Lee en la siguiente entrevista, plantea una nueva filosofía de vida y de estar en ella. Lo importante es fluir, amoldarse y formar parte de lo que nos engloba. De esta forma podremos enfrentarnos de una forma más adecuada a las dificultades, al dolor, a la muerte, a la deficiencia; a través de la capacitación, el ánimo, la pasión y el disfrutar de todo lo que tenemos.
41 Comentarios en “Es posible ver el lado positivo de las cosas”
Creo de todas formas, que es más fácil enfrentarnos al dolor de los demás, podemos siempre ser capaces de ver que ayudamos a los demás, aunque muchas veces esa ayuda tenga un límite (en el caso de la oncología o de cualquier especialidad con enfermos terminales).
Creo que sucede igual con personas que trabajan, por ejemplo, en ONGs. Son personas que se enfrentan a diario con situaciones duras, y hay muchas otras personas que no podrían soportarlas.
En mi caso, tengo 30 años y en mi vida ya he perdido a 5 familiares directos, por razones muy diferentes (asesinato, vejez, cáncer…) situaciones que he tenido que vivir muy de cerca, y a pesar de todo sigo siendo una persona que ve la vida con buenos ojos, nunca he tenido depresión y, en el caso del cáncer, quise entender que mi papel fue el de alguien que simplemente ayudó a que las cosas fueran lo más favorables posibles para la persona que en ese momento lo necesitaba.
Creo que ayuda mucho pensar que siempre hay alguien peor que uno, y que muchas veces nos quejamos (y hablo exclusivamente del llamado “primer mundo”) por nimiedades y no somos capaces de ver más allá ni de ponernos en el lugar de los demás.
Yo sí, y soy feliz.
Suena a tontería un frase mítica de Les Luthiers, pero es toda un filosofía de vida:
“La vida no puedes tomarla muy en serio, al fin y al cabo no vas a salir vivo de ella”.
Gracias y saludos.
Tengo 50 años y he sobrevivido a un cáncer raro y con mal pronóstico. Lo primero que hice cuando supe que estaba enferma fue desprenderme de todos esos pequeños rencores que vamos acumulando en nuestro interior. Hice “lipieza”, perdoné lo que tenía que perdonar (incluso a mi misma) y me dispuse a pelear. Quería vivir con paz y, si no había otro remedio, morir en paz. Para mi cada día es un regalo, cada mañana abro una ventana al este y doy gracias por estar aquí, por ver crecer a mis hijos, por esos minutitos de felicidad que surgen de vez en cuando. No son cosas “importantes”. Es una taza de té en una tarde fría, o un abrazo de mi madre, o un detalle inesperado. No estoy dando una versión dulce. La vida no es fácil para casi nadie, pero depende mucho de cómo afrontes las situaciones duras. Si logras hacer lo que debes y mantener un equilibrio entre cómo son las cosas y cómo te gustaría que fuesen, la vida siempre te recompensa. Yo creo que si consigues cada día alguna pequeña victoria, la suma de todas ellas hará algo parecido a la felicidad.
He pasado malos momentos en la vida, perdí a mi mejor amiga cuando sólo tenía 12 años y a mi padre hace año y medio y aunque es obvio que se pasa mal y que en un principio se maldice a la vida por lo que nos pasa, siempre tenemos que darle la vuelta a la tortilla y ver que estamos aquí por una razón y no sabemos por cuanto tiempo vamos a estar, así que lo mejor y más coherente para nuestra propia integridad psíquica es valorar nuestra felicidad y aferarnos a ella, porque de no hacerlo seremos completamente desdichados y una vida sin felicidad es como enterrarnos a nosotros mismos antes de tiempo. Yo sí, soy feliz.
Tengo 50 años, con 35 tuve una gran depresión que duró casi 5 años, de ella salí gracias a mi familia y a una buena terapia. A través de mi terapeuta aprendí a conocer cosas de mí que no sabía, esas que hacían que me enfrentara a las situaciones difíciles de mala manera y que eso me hiciera sufrir. Aprender cuales son tus sentimientos y emociones hace que puedas hacer las cosas de diferente forma, aprender a decir “no” a responder con asertividad y sobre todo a tener autoestima. El aprendizaje es difícil, pero posible.
A los 48 años he tenido una grave enfermedad que casi acaba conmigo y la verdad es que ha sido otro aprendizaje importante para mí, el de vivir las cosas con alegría y aprovechar todos los instantes que el dolor me dejaba para reir con mis seres queridos, para que viéndome así pudieran llevar la preocupación con mas alegría.
Ahora con 51 años creo que he aprendido a ser feliz, tengo malos días como todo el mundo, pero no dejo que dure mas allá de 24 horas, el mal humor lo único que consigue es hacerte infeliz y gastar tus energías en algo que no lleva a ningún lado.
Es una pena gastar toda una vida en aprender algo tan sencillo como que los humanos hemos nacido para ser felices, si lo aprendiéramos de niños el mundo sería mucho mejor.
Enhorabuena,quizás sea porque la vida es una actitud,quizas la genética o cualquier otro agente desconocido de todas formas me gusta tu optimismo.Saludos.
Tengo 52 años, soy paciente de un trastorno cognitivo, tomo memantina, he pasado al estado de invalidez con lo cual todos mis estudios y mis logros profesionales han quedado inutilizados, también he estado en tratamiento por una depresión diagnosticada de grave y severa que se asoció al ser diagnosticado el trastorno. Trabajo mucho, no me rindo, leo y releo, he cambiado muchos factores de mi vida, ahora creo que con trabajo, voluntad, ejercicio físico y ganas de frener el deterioro, se pueden buscar caminos, “trucos”, para obligar al cerebro a que aprenda, de otra manera, y a llenar la vida de contenido y de nuevos proyectos según la situación personal en la que cada cual se encuentra; es muy importante la voluntad, el convencerse de que sí se puede de que si en un principio algo parece imposible hay que “hacer un poder” y esforzarse más, de esa manera se consiguen pequeños logros que ayudan a aprender para conseguir otros, es una cadena que no hay que romper. Por supuesto, es imprescindible cambiar, adaptar y amoldarse a lo que cada cual nos vamos encontrando. Tras cinco años de enfermedad, parece ser que he conseguido parar mi deterioro y minimizar sus efectos, vivo sola con dos perros, tengo una hija que vive independiente pero muy cerca, pero yo sigo y sigo, y estoy muy contenta con los resultados, a pesar que mi vida no ha sido fácil y mejor no la cuento, porque de nada sirve. Sólo sé que la fuerza de voluntad y el convencimiento de poder lograr unos objetivos es la base, y el cerebro aprende, vamos que si aprende.
Creo que es posible… a pesar de todo poder verle el lado positivo a nuestra vida.
Tengo 40 años y hace 8 años que vivo en España, vengo de Argentina, vinimos junto a mi familia a empezar de cero, con nuestros hijos en ese momento de 8 meses uno y el otro de 5 años y la verdad es que todo fue fenomenal, pero en 2006 en el peor accidente de metro de la historia de España, pierdo a mi marido con 43 años, una persona excelente, super positiva, no esta de mas decirlo, nos despedimos esa mañana con un beso y nunca mas lo volvi a tocar, a acariciar. Debo decir que me costo mucho salir, que me he tenido que apoyar en profesionales, pero creo que sigo manteniendo mi vision positiva ante la vida, siempre trato de buscar ese punto positivo en todo.
Mi hijo de 13 años tiene TDAH y hemos trabajado mucho, con especialistas, haciendo cursos, desde los 4 años estamos en ello, el 17/3 de este año me dicen que el TDAH es secundario, y que como patologia principal tiene un retraso leve. Obvio que me vine abajo, pero tambien pienso que, habra que trabajar más, que le costara el doble (como hasta ahora) que a los demas, despues de darle a la cabeza he llegado a la misma conclusion debemos vivir el dia a dia y no mirar tanto al futuro, vivir con intensidad el hoy, sacar lo mejor de nosotros y los otros, y no perder esperanzas.
Sigo creyendo que se puede ser positivo, creo que viendo solo lo malo no nos ayuda a avanzar, y creo positivamente (valga la redundancia) que siendo positivos tenemos una calidad de vida mucho mejor.
Estoy de acuerdo que cada uno “se crea la vida que se cree” nuestro cerebro, para mi, es un ordenador, que al poco tiempo de llegar aquí, nos empiezan a programar, siempre he sentido que para ser felices de verdad, deberían “borrarnos” por completo la “memoria”, que no quedase ningún recuerdo anterior, ¡que quedan!, pero….
En cuanto al tema de estar en un entorno duro, y ver el sufrimiento de lo demás sin que te afecte…. bueno nadie es igual a nadie, la experiencia de mi paso por un hospital como voluntaria de la asociación contra el cáncer, no fue nada positiva.
Iba a escribir el porque, pero necesitaría mucho espacio para expresarlo, solo que no tuve estómago para tragar lo que allí veía, y no se trataba de la enfermedad, es el sistema, me dolía mucho la impotencia por parte de todos en general, confieso que creo en el SER humano, pero no en la forma que desarrollábamos la conciencia, ahora se empieza.
Ver como cuando el cuerpo enferma, ya no se le permite a la persona tomar decisiones, es muy complejo, pero es así, está el sistema, la familia, los médicos, todos, todos creen hacer lo mejor para la persona, pero realmente es así?
Hace muchos, muchos años, sentía y decía a los que tenían el poder de hacer algo, (a mi manera, en pequeñito, nunca tuve títulos) que la única forma de ayudar, era enseñar, enseñar lo que ellos sabían, siempre habrá quien prefiera dar el poder al otro y no gestionarlo él, de acuerdo, pero por lo menos, intentarlo.
Es una “Ben-dición” encontrar seres como vosotros que sí lo estáis haciendo, “saber, conocer, experimentar”= libertar para decidir.
Gracias.
¿Qué hace que una persona sea más optimista que otra? influye el ambiente donde te has criado? influye la genética? porqué unos son capaces de salir de situaciones difíciles y a otros les cuesta tanto, que incluso se hunden? creo que es muy importante el ambiente, haber nacido en un hogar donde te han ayudado a tener una buena autoestima, donde te has sentido valorada y querida. la capacidad de afrontar las situaciones es determinante para poder sobrellevar una vida feliz. es facil hablar de felicidad, de que es posible alcanzarla, que tenemos la capacidad para encontrarla, pero la práctica puede ser diferente, una lucha diaria por encontrarla. Como dice un refrán, del dicho al trecho, hay un gran paso. Saluditos
Bruce Lee fue un maestro espirutual , creo una disciplina deportiva de defensa basada en el TAO y en el ZEN .
La teoria del ZEN es tan sencilla como el agua, fluye,se adapta a todo,es cristalina,pura,se filtra y vuelve a ser agua.
Esto lo aprendí hace muchos años, no es facil, pero ya lo voy comprendiendo.
Ser positivo , aparcar el tiempo, disfrutar del ahora y fluir.
Es posible ver el lado positivo de toda circunstancia y es lo que debieramos hacer, observando como se nombra en inteligencia emocional “estar con el otro”, asertivo y positivamente .
En el modelo conductal y gestalgico es conseguir una respuesta adecuada y eficiente.
En un plano mas espiritual, estar conectado a nuestro ser interno para obtener la capacidad potencial de mantener el equilibrio de nuestras cualidades innatas.
Convivir con el sufrimiento es un apartado especial en la condicion humana, en el qual necesitamos mucho aprendizaje para manejar bien nuestras emociones. meii
Opino que el optimismo es vital para la vida humana. Pero, como tantas cosas, no todo el mundo nace con estas características. Es un regalo que envidio, ya que yo he heredado los genes depresivos de mi padre y se me ha hecho terriblemente difícil avanzar en el camino tortuoso de la vida. Pero no por eso no valoro las cosas positivas que tengo: mi pareja, amigos, familiares… o acaso los valoro más, si cabe. Lo que pasa es que hay personas que, ya sea por circunstancias genéticas o por su pasado, o por una combinación de las dos, somos más sensibles al sufrimiento y absorvemos esta negatividad de nuestro alrededor. Pero también esto tiene su lado positivo, ya que podemos comprender mejor al prójimo y ayudarle. En mi caso he plasmado mi sensibilidad en la escritura y eso me ha ayudado a conocerme, aceptarme y realizarme personalmente.
Siempre he pensado que la felicidad completa y eterna no existe, en eso estaremos de acuerdo todos. La vida es una montaña rusa, a veces estás arriba (felicidad) y a veces en lo más profundo de ella (tristeza). Si siempre fuesemos felices, sabríamos valorar esa felicidad? Si no conociéramos otra cosa, que de bueno tendría estar arriba de la montaña rusa si no sabemos lo que es estar abajo? Lo que hay que intentar es salir de las profundidades rápido para mantenerse más tiempo en lo más alto. Yo eso intento y SI, SOY FELIZ… a veces.
Comparto con muchos de vosotros situaciones y vivencias, en otros casos me ha desbordado leer la fortaleza de muchos.
Con alguien ya ha escrito la vida no es fácil y solo nos queda la ‘aventura’ de vivirla.
Lo que me gustaría añadir es que debemos trabajar para que tod@s nosotr@s, con todas nuestras dificultades y desafíos formemos parte de la sociedad como cualquier otra persona, que seamos capaces de tener en cuenta esas ‘no diferencias’ para crear un mundo más humano.
Gracias a tod@s por estar aquí en estos comentarios, os deseo lo mejor a cada uno de vosotr@s, y os envío mi abrazo.
Me encanta poder leer a gente tan animada y positiva es un refresco para todos los que dia a día lo intentamos hay días que cuesta más trabajo pero creoo firmemente que es algo muy beneficioso para todo ser humano pensar que la vida es un regalo y por muy mal que venga las cosas siempre son para aprender y quitarles un buen resultado
Gracias a todos por vuestros escritos
Con todos mis respetos pero estar rodeada permanentemente de dolor y ser capaz de crearte semejante coraza … alguna cosa no funciona al 100% en tu moralidad o ética o en tus emociones como ser humano, afortunadamente para ti.
Personalmente he tenido oportunidad de conocer varias personas que a pesar de desgracias cercanas a ellos (muertes de hijos, de esposos …etc.) viven felices, todo les FLOW … Te he de decir que uno de ellos ya está enterrado de un infarto y la otra está de psiquiatra-psicólogo totalmente (aunque hace caso omiso)
NO ES NORMAL NI SANO! Al igual que la negatividad es un grave error verlo todo negro verlo todo ROSA es el otro extremo. Y ya sabes que los extremos se tocan.
Te aconsejo que hagas examen de consciencia y te enfrentes a tus miedos y demás antes que disfrazarlos no sea que un día se muy tarde como le paso a laguien que ya he nombrado.
Un saludo. Tómalo como un buen consejo. Es lo que pretendo.
Elisa
como todos, he pasado por momentos duros, perdí una vida (la mía) y tuve que volver a reconstruirla desde cero y en ese momento de crisis radical descubrí la inmensa capacidad que tenía de ser feliz, fue como abrir los ojos y ver.
durante muchos años me habían repetido que ser sensible e imaginativa era una debilidad, que me hacía vulnerable y no me acercaba a la verdad (que era lo realmente importante y solo se obtenía por vía del razonamiento y la lógica)
pero, cuando todo se vino abajo, la verdad y la lógica no me sirvieron de nada. solo con la verdad no había forma de dejar de llorar ni de querer vivir. fueron la sensibilidad y la imaginación las que me salvaron. eso y la firme convicción de que las cosas se pueden hacer bien o mal y que yo quería hacerlas bien.
es posible que ser optimista no nos ayude a tener una visión “real” del mundo pero nos ayuda a disfrutarlo!!
Hola a todos,
Me alegra saber que hay gente que como yo, sabe ver el lado positivo…en mi caso, al contrario quizás que vosotros, no encuentro respuesta a mi actitud, no se a que atribuirlo. Soy una persona, con experiencias tan buenas y malas como el resto de la humanidad, que en ocasiones vive las penas mas de lejos y otras rozando la piel. Nunca me he preguntado porque soy asi, sera quizas porque los demás siempre me lo han preguntado y no he sabido que decir. Lo unico que atinaba a contestar es ¿pero es que hay otro modo de vivir la vida?. Estoy casada, con un hombre negativo por naturaleza, pero hasta eso me causa risa (y conflictos, como no) ya que es una continua lucha por tratar de explicarle que no es bueno vivir en blanco y negro, que es mejor vivir en color. Tambien tengo un hijo pequeñito y se rie tanto como yo, eso me alegra mucho, veis? es un motivo más para ser feliz. Soy de las que creo que en el camino te vas encontrando pistas, como en un libro de esos en los que tienes que resolver enigmas, simplementa tienes que observar, yo intento observar siempre a todo y a todos. De repente un día, se planta en mis manos un libro que me explica que para conseguir tus objetivos, tienes que visualizarlo y yo pienso..ya, es verdad, yo funciono así, otro dia leo un articulo que dice que el secreto esta en escuchar y yo pienso,..ya, yo funciono así y otro dia me encuentro un link como este y pieno, ya si yo funciono así. Quizás esta ahí esa respuesta, en que lo que otros tardan años y necesitan leer en articulos, libros o demás, nosostros “los positivos” llevamos toda la vida haciendolo, sin que nadie nos lo haya explicado, sea como fuere, es fantastico tener la opción de vivir pensando que todo puede ser mejor. Saludos a todos y animos a seguir siempre asi, en los tiempos que corren, parecemos una especie en extinción.
Mi frase del muro en fb dice “somos lo que pensamos” y se refiere precisamente a ésto. Si pensamos que podemos superar la adversidad – sabiendo lo difícil que es en la realidad – creo que es posible lograrlo. Lo mismo cuando pensamos con optimismo, por qué no vamos a ser felices?
Es una cuestión de actitud ante la vida y vale la pena intentarlo!!! Sdos
Cuando comentarios positivos, creo que se nace con deteminadas características, yo jamás podría acostumbrarme al dolor ya sea físico o espiritual de un ser humano, se me hace carne el sufrimiento de otro, será que uno conoce el dolor y es consciente del mismo, pero sin embargo soy fuerte para mis propios dolores, ¿a qué se deberá ?
En mi entorno no se me enseñó a sentirme cómoda y segura, ni a quererme ni a respetarme. Se me enseñó que siempre me faltaba algo, que, a pesar de todos mis esfuerzos y logros, seguía siendo inadecuada. No se me trató con respeto ni se me enseñó a confiar en mí misma. Por eso la vida siempre ha significado para mí un esfuerzo descomunal. Ahora llevo un año enferma y me voy recuperando, un año en el que estoy siguiendo terapia, en el que voy aprendiendo a cuidar de mí misma, a respetarme y a confiar en mí. No es fácil. No se cambia de la noche a la mañana todo un sistema de creencias arraigadas desde la infancia, no se acaba de un plumazo con el miedo, quizá el miedo no llegue nunca a desaparecer pero yo sigo intentando conocerme y escucharme. Sigo sin trabajar, soy médico y me ocupo de la rehabilitación de pacientes neurológicos, ahora no me siento capacitada para afrontar otro dolor y otra enfermedad que no sean los míos. Después de 20 años de ocuparme del sufrimiento y de las necesidades de los demás necesito ocuparme de mis necesidades. No sé qué saldrá de todo esto pero sí sé que mi vida, a partir de ahora, ya es diferente.
despues de leer toddos los escritos, llego a la conclusión de que parece ser que la alegria escongénita, se tiene o no se tiene. hay seres que a pesar de las dificultades que la vida ponga en su camino siguen teniendo el corazón alegre, y tienen la facultad de crear un ambiente amable en sú entorno. Yo soy todo lo contrario, nunca he sido feliz, me cuesta estar bien en mi piel, sin embargo he aprendido a dar las gracias a la vida por todo aquello que me ha facilitado para aprender a sobrevivir y valorar, a medida que pasan los años he aprendido la bendición del perdón , perdonarme a mi por ser como soy, y a aquellos que me hicieron daño, ya que ahora sé que se hace daño a un semejante por pura ignorancia. agradezco los rayos del sol, el hermoso cielo y todos los seres que me rodean son maravillosos, alegria no tengo pero amor sí.
Hola,empatizo totalmente contigo.Soy auxiliar de enfermería,y mucha gente dice que no podría hacer mi trabajo…ya sea en geriatría,psiquiatría,hospital general,con niños disminuídos psíquicos y físicos(he pasado por todos esos campos),y yo les digo:”he nacido para hacer por la gente, lo que ellos mismos no pueden llegar a hacer por si mismos”,es decir,me gusta facilitar la vida a la gente,bien sea en mi trabajo,en mi entorno o a mi misma.Realmente no quiero que suene pedante o que penseis”¡qué buena persona!… Pienso que en el fondo toda buena acción se hace egoístamente,simplemente por el hecho de sentirte bien cuando la has hecho.Personalmente yo me siento en deuda constante con el mundo y conmigo misma,por eso creo que disfruto haciendo lo que hago…Realmente no se si mi comentario es positivo…según se mire…
Comienza por pensar que en tu vida no hay problemas sino situaciones que resolver, un nuevo aprendizaje que aboradar.
Hay que distinguir cuàndo es bueno esforzarse y cuando fluir con la corriente.El sentido de la vida es vivir.Vivir y dejar vivir, que no sobrevivir, incluso en condiciones de supervivencia.
Saludos.
un dia perdido……nunca sere feliz si no controlo mis sentimientos,si estropeo mi jornada: por una raya en el coche,por una palabra airada en casa,por un error profesional,por una cita fallida,por una carrera en la media o por una mancha en la corbata………nunca sere feliz si soy victima de mis emociones,esclavo/a de mis pasiones o prisionero/a de estupidas esperanzas.phil bosmans de su libro ( la alegria de vivir).solo el titulo creo que ya dice bastante como para sentir curiosidad sobre lo que en el hay escrito,es muy antiguo y es mi libro de cabecera diario pues son pequeños textos que dicen mucho y valen para que mis dias mas grises sean de colores y esto hace muchos años mas de 25,tengo 40,soy sagitario y me siento positiva aunque con derecho a mis dias de poco color,solo duran un rato…….lo que tardo en juntarme con mis amigas a tomar un cafetito.gracias a toda la gente positiva y animo a todos los que lo necesitan os mando todo mi cariño aunque no os conozca.
Hola,
Tengo 33 años y no tengo ningun problema grave. Sin embargo desde hace varios años, lo único que me hace seguir aquí es la certeza de que puedo ponerle fin en cuanto llegue a mi límite. Al principio me horrorizaba el pensar en ello. Ahora creo que el pensar en ello me ayuda a continuar porque es cierto que es posible ver el lado positivo de las cosas
Siempre en positivo. La fuerza está en el interior. Pero, pese a todo, creo con más fuerza cada día que es posible y, realmente, realizable. El conflicto existe. El primer conflicto es conmigo mismo. No trato de que desaparezca el conflicto. Trato de gestionar el conflicto. Cómo y qué puedo hacer para que estas emociones que tengo y que no puedo evitar, trabajen en mi beneficio y no me perjudique.
¿Rara, tú? ¡Bendita rareza! Fluir con la vida es signo de sabiduría superior. ¡Enhorabuena! (Ah, no dejes de leer sobre el zen y el taoísmo, verás qué identificada te sientes)
Te dejo un cuentito:
http://40ecos.blogspot.com/2008/12/un-cuento-taosta.html
Que lo disfrutéis
El instinto de supervivencia, como en todos los seres vivos, es innato en el ser humano, es lo que perpetúa la especie, pero el ser humano es frágil y a veces incluso minucias nos hacen perder la felicidad que también es innata y plantearnos el sentido de nuestra vida. Nos cuesta aceptar la muerte, aunque sepamos con certeza que va a llegar seguimos luchando por sobrevivir, incluso en circunstancias extremas nuestras necesidades se reducen, aprendemos a necesitar menos, y a valorar lo más básico. Yo he pasado recientemente por un cancer, lo primero que pensé es que iba a morir antes de lo que tenía previsto fué un golpe muy fuerte, pero una vez asumida esta posibilidad que nunca antes me había planteado, lo que más me preocupó fue dejar todo en orden para mi hija de 4 años y lo que más me dolía era imaginarme que no iba a verla crecer. Lloré una vez, delante de una amiga y mi madre y alguna noche en solitario, me hice fuerte, no pensaba que la autocompasión fuera a ayudarme y no quería que los míos sufrieran o que mi hija me viera enferma. Después de una mastectomía el diagnóstico fue esperanzador, pasé por quimioterapia y levantarme todas las mañanas para llevar a mi hija al colegio por muy debil que me encontrara, me daba más fortaleza, el que mis familiares y amigos se enorgullecieran por ver lo bien que lo estaba llevando me hacía sentir valiente y fuerte y orgullosa de mi misma, empecé a darme cuenta de que iba a salir de esto. Llevaba años luchando por conseguir metas absurdas, ahora sólo me importaba ser feliz con mi hija y con los míos y me dí cuenta de que es más fácil ser feliz si haces feliz a alguien aunque sea por un instante, de que si estamos en este mundo es porque tenemos que estar y aunque la desconozcamos hay una razón buena que explica nuestra existencia. Formamos parte de algo más grande y el mero hecho de pasar por aquí a contribuímos de alguna forma, pero hay que intentar que nuestro legado sea lo más grande posible, de que antes de pasar el testigo hayamos hecho el máximo esfuerzo por facilitar la labor al que se incorpora y eso se consigue día a día, cualquier grano de arena que podamos aportar para equilibrar la balanza es crucial, porque todo importa, nada queda impune, una sola palabra o un pequeño gesto puede ayudar, en un momento dado, a alguien a sentirse mejor, y esto ya es contribuir. Si nos levantaramos cada mañana pensando en que con nuestro esfuerzo diario estamos facilitando la vida de otra persona, ya estemos cargando en un muelle como construyendo casas, curando a personas o haciendo pan, todo cuenta, tiene el mismo valor si lo hacemos con ganas y tendríamos todos mas ganas de ir al trabajo, de ser más tolerantes, más comprensivos, la vida tendría mucho más sentido, nos sentiriamos mas llenos y nos conformaríamos con una sonrisa de alguien que nos está agradecido. Toda energia que envias te viene devuelta multiplicada por tres, así que más vale que sea positiva.
Ahora estoy en proceso de recuperación y en espera de reconstrucción y todo vas fantásticamente bien, así que en diciembre comencé un proyecto solidario que aunque de pequeña magnitud a mí me llena muchísimo y es increible ver la de personas que te apoyan aún sin conocerte y te animan y se vuelcan contigo. Yo creo en el sentido de la vida sea cual sea y creo en las personas y en la humanidad.
Y un beso a todos los que lo esteis pasando mal, espero haberos trasmitido algo positivo.
Considero que todas opiniones son muy alentadoras, pero cada uno responde de distinta manera a las circustancias de la vida, pero si es fundamental ser positivo ante ellas ya que esto nos lleva a transformarlas de forma conveniente para aprender de ellas. Y también es muy improtante liberarse de todo el lastre que vamos arrastrando a lo largo de nuestra vida como los sentimientos negativos de odio y rencor hacia nuestros semejantem pues todos ellos nos hacen enfermar.Y sobre todo es fundamental una visión en nuestro interior para arreglarnos nosotros mismos, y no justificarnos tratando de arreglar a los demás. Un saludo
Alegría, tristeza…es la vida, no hay otra. Creo que todo ser vivo emana algún tipo de energía, lo que ocurre es que no todos la percibimos de igual manera, ni con la misma intensidad.Yo tengo la percepción de aportar serenidad y seguridad a los que me rodean, aunque a veces esté en un pésimo estado de ánimo, reconozco que eso me gratifica bastante, pero creo que soy mejor dando que recibiendo, a casi todo le encuentro espinas. Me considero una persona afortunada porque hasta ahora, y voy a cumplir cincuenta, he sabido mimetizarme con la vida y dejar correr el tiempo para que me ayude a ver con perpectiva las cosas. Hasta ahora he sido feliz.
Hola.
Creo que todos los optimistas han estado alguna vez en “el fondo del pozo”, y han logrado salir para comprobar que lo bueno pesa más que lo malo, y que es posible superarse a si mismo.
De todas formas, también creo que a la persona negativa le resulta más fácil ser así porque pase lo que pase, siempre tiene una disculpa.
Lo difícil es vivir con personas así y no caer en la tentación de discutir todo el tiempo con ellos.
A mi me es más fácil ver siempre el vaso medio lleno.
La vida está llena de ventanas de emergencia.
16/7/2008 LA ENTREVISTA CON HIROSHI TASAKA, PENSADOR SOCIAL (El Periódico de Cataluña)
Hiroshi Tasaka: “Miré a la muerte, y fue un infierno”
Publica el libro ‘Encuentra tu cumbre’, en el que asegura que lo más importante para ser feliz es encontrar un ideal y hacer lo posible para realizarlo.
–Teóricamente, usted tendría que estar muerto.
–Pues sí. Hace unos 25 años un médico pronosticó que mi vida sería corta. “Te quedan pocos meses de vida”, me dijo. Y eso cambió mi existencia, fue un punto de inflexión. Puede que aquel episodio sea el trasfondo de mi libro.
–En el primer párrafo dice que debemos pensar más en la muerte.
–Todos vamos a morir, pero nadie sabe cuándo va a morir. Y evitamos mirar la realidad de la muerte. A mí me pasaba lo mismo, hasta que el doctor me dijo que mi vida no sería muy larga. Miré a la muerte, y fue un infierno. Pero, luchando con esa realidad durante un par de meses, encontré el sentido de la muerte. Y pasó algo muy especial durante este proceso.
–¿Qué pasó, además de la condena a muerte?
–Mi amigo íntimo murió en un accidente de tráfico. Hacía pocas semanas, cuando el doctor me anunció que me quedaba poco tiempo de vida, yo envidié mucho a mi amigo: él viviría más que yo, porque estaba sano. Pero no fue así. Incluso una persona joven y sana puede morir mañana. O sea, solo tenemos el hoy.
–¿En qué le cambió aquella experiencia?
–Cambió radicalmente mi estilo de vida. Antes cada día me preocupaba por el futuro, o me recreaba demasiado en el pasado. No vivía el ahora.
–¿Qué milagro sucedió para que sobreviviese?
–Tenía un cáncer. Mi médico era tan pesimista sobre mi futuro que no fui a otro doctor, porque su pronóstico habría sido el mismo. Me fui a un monasterio budista zen. Mi estado era de profunda infelicidad. En el templo fui a ver al maestro, le conté mi enfermedad y lo que el doctor me había dicho. Yo esperaba unas palabras de consuelo, pero el maestro fue muy severo, aunque amable.
–¿Qué le dijo?
–”De acuerdo, vas a vivir hasta que te mueras”. Fue un mensaje muy poderoso para mi mente y mi alma. Pensé que tenía razón. El doctor ya casi me había hecho morir, mi mente ya había muerto, y el mensaje del maestro me despertó. Y pensé: “Como no muero en este momento, voy a vivir mejor hasta el último momento de mi vida”. Y esta es la razón por la que aún estoy aquí.
–Afirma que todas las situaciones tienen algo bueno porque nos ayudan a crecer.
–La vida está llena de acontecimientos dolorosos, pero lo importante es nuestra actitud mental. Lo importante no es lo que pasa en nuestra vida, sino cómo yo lo transformo en sentido. Todo lo que pasa en tu vida tiene un buen sentido, te lo creas o no. Este es el mensaje absoluto, sin discusión, del budismo zen.
–Si ahora le dijera que le queda un minuto de vida… ¿qué haría?
–Diría: “Gracias por todo. Gracias por este día tan largo, un día de 57 años de vida. Ha sido un día bonito. Gracias incluso por lo doloroso. Lo he apreciado todo”.
–Dice que la vida es como escalar una montaña, y que lo más importante es tener un ideal.
–Para mí un ideal no es un objetivo que debe ser conseguido, sino que se trata de tener un sueño o misión. El propósito último de la vida es vivir lo mejor que puedas en cada momento. Para conseguirlo, lo mejor es abrazar un ideal o un sueño.
–¿Sin ego?
–Nuestra vida muchas veces está dirigida por el pequeño ego. Se trata de extender este ego y hacerlo mayor, pensado en la comunidad. Sigues teniendo ego, pero es más grande. En el budismo zen, el maestro no te dice que abandones tu ego, porque sabe que es imposible0. Pero haz crecer tu ego en el sentido más amplio. La madre Teresa tenía ego, pero su ego era muy grande, para abrazar a la humanidad.
–¿Por qué no se quedó en el monasterio?
–El fin último no es ir a un templo zen, sino practicar el zen cotidianamente, en este momento. Apreciar cada encuentro y cada cosa que sucede en tu vida. Un suceso de hoy te puede hacer infeliz, pero mañana te puedes recuperar y pensar que aquella experiencia tuvo un sentido.
–¿En Barcelona ha visto mucha gente que vive el instante?
–La gente de aquí parece disfrutar de la vida cotidiana, pero no sé si mi percepción es la correcta. En Japón, a causa de la crisis económica, la gente mira mucho hacia su interior y su pequeño mundo. Aquí se ve a la gente con más alegría. Lo que no sé es la profundidad de este estado en vuestras mentes.
–Bueno, es difícil generalizar…
–Sois más epicúreos, en general. En el budismo zen decimos: “Vive ahora y dale intensidad al hoy”.
–Pero en Japón cada vez están más occidentalizados.
–Este es el problema. Tenemos grandes tradiciones religiosas que están completamente olvidadas.
«Ésta es una dramática historia que probablemente recordaré mientras viva. Me la contó Robert Moore, de Maplewood, New Jersey.
“Aprendí la mayor lección de mi vida en marzo de 1945 –dijo–. La aprendí a cien metros bajo el agua frente a la costa de Indochina. Yo era uno de los ochenta y ocho tripulantes del submarino Baya SS 318. Habíamos descubierto en el radar que se acercaba un pequeño convoy japonés. Próximo ya el amanecer nos sumergimos para atacar. Por el periscopio vi un destructor, un petrolero y un minador. Disparamos tres torpedos contra el destructor, pero fallamos. Algo se torció en el mecanismo de cada uno de los torpedos. El destructor, sin saber que había sido atacado, siguió su camino. Nos disponíamos a atacar al último barco, el minador, cuando éste cambió bruscamente de rumbo y vino directamente a por nosotros. [...] Descendimos a cincuenta metros, para evitar la detección y nos preparamos para una carga de profundidad. [...]
Tres minutos después, se desataron todas las furias del infierno. Seis cargas de profundidad hicieron explosión a nuestro alrededor y nos empujaron al fondo del océano, a una profundidad de unos cien metros. Estábamos aterrados. Ser atacados en menos de trescientos metros de profundidad es peligroso, menos de ciento cincuenta es casi fatal. Y nos estaban atacando a menos de cien metros [...]. Durante quince horas, el minador japonés estuvo arrojando cargas de profundidad. Si una carga hace explosión a cinco metros de un submarino, la sacudida abrirá un agujero en éste. Fueron docenas las cargas que explotaron a quince metros de nosotros. Nos ordenaron quedarnos echados en nuestras literas y en silencio y permanecer tranquilos. Yo sentía tanto pánico que apenas podía respirar. Me decía una y otra vez: ‘Esto es la muerte… Esto es la muerte… Esto es la muerte…’. Con los ventiladores y el sistema de refrigeración desconectados, el aire dentro del submarino subió hasta casi 40°, pero yo estaba tan helado de miedo que me puse un jersey y una chaqueta forrada de piel y seguía temblando de frío. Los dientes me castañeteaban y me invadió un sudor frío y pegajoso. El ataque duró quince horas. Luego cesó de repente. Al parecer el minador se quedó sin cargas de profundidad y se marchó. Aquellas quince horas de ataque me parecieron quince millones de años. Toda mi vida desfiló ante mí. Recordé todas las cosas malas que había hecho, todas las cosas absurdas que me habían preocupado. Antes de incorporarme a la Marina era empleado de banco. Me preocupaban las largas horas de trabajo, la escasa paga, las escasas perspectivas de ascenso. Me preocupaba no tener casa propia, no poder comprarme un nuevo coche, no poder comprarle a mi mujer ropa bonita. ¡Cómo odiaba a mi viejo jefe, que siempre me estaba regañando y reprendiendo! Recordé cómo llegaba a casa resentido y malhumorado, y me peleaba con mi esposa por nimiedades. Me preocupaba una cicatriz que tenía en la frente, un feo corte que me había hecho en un accidente de coche.
¡Qué grandes me habían parecido todas aquellas preocupaciones! Pero, ¡qué absurdas me parecían cuando las cargas de profundidad amenazaban con enviarme al otro mundo! En aquel momento me prometí que, si volvía a ver el sol y las estrellas, no volvería nunca a preocuparme. ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nunca! Aprendí más del arte de vivir en aquellas terribles quince horas en el submarino que de los libros durante mis cuatro años en la Universidad de Siracusa.”»
Dale Carnegie: Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Edhasa, Barcelona, 1999, pág. 81-83.
—————————
«En su libro sobre el poder transformador que posee la cercanía de la muerte [Existential Psychotherapy, Nueva York, Basic Books, 1977], Irvin Yalom, un eminente psiquiatra de la Universidad de Stanford, cita una carta escrita por un senador poco después de que le diagnosticaran un cáncer muy grave, a comienzos de los años setenta.
“Se produjo en mí un cambio que creo es irreversible. De repente dejaron de tener importancia cuestiones relacionadas con el prestigio, el éxito político, el nivel económico. Durante las horas inmediatamente posteriores a que me dijeran que tenía cáncer no pensé ni por un momento en mi escaño en el Senado, ni en mi cuenta bancaria ni en el destino del mundo libre… Desde que me diagnosticaron la enfermedad, mi mujer y yo no hemos vuelto a tener una discusión. Antes la reñía por apretar el tubo de pasta de dientes por la parte de arriba en lugar de por abajo, o por no ocuparse satisfactoriamente de saciar mi exigente apetito, o por elaborar listas de invitados sin consultarme previamente, o por gastar demasiado en ropa. Hoy ni me fijo en esas cosas, o me parecen irrelevantes [...]. Las ha sustituido una nueva percepción de todo aquello que antes daba por hecho: salir a comer con un amigo, acariciarle las orejas a Muffet y escuchar su ronroneo, contar con la compañía de mi mujer, leer un libro o una revista bajo el sereno cono de luz de la lámpara de mi mesilla de noche, asaltar la nevera por un vaso de zumo de naranja o un trozo de pastel de moca. Creo que por primera vez estoy realmente saboreando la vida. Me doy cuenta finalmente de que no soy inmortal. Me estremezco de pensar en todas las ocasiones en que malgasté mi propio ser, aun encontrándome en plena forma física, por orgullo mal entendido, por valores equivocados o por afrentas imaginarias.”»
David Servan-Schreiber, Anti Cáncer. Una nueva forma de vida, Espasa Calpe, Madrid, 2008, pág. 47-48
Stella Maris Maruso, terapeuta que aplica la psiconeuroendocrinoinmunología
“Hay emociones que pueden matarte”
VÍCTOR-M. AMELA – 08/05/2008
Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde vivo. Educo a personas que atraviesan crisis severas. Estoy casada y he criado cuatro hijos. ¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el último instante. ¿Dios? No soy religiosa, soy espiritual: experimentar la trascendencia me sana
¿Cuántos pacientes?
Casi 30.000 en los últimos 30 años, con enfermedades de todo tipo, cánceres…
¿Cómo los ayuda?
No tratando de no morir, sino de vivir hasta morir, de morir bien.
¿Qué es morir bien?
Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.
¿Acaso no vivían antes de enfermar?
¡Muchos agradecen a su cáncer que les haya enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de enriquecerse.
Mejor que no llegue.
¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y esto hay que saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.
No nos lo enseñan, es verdad.
Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Es malvivir: ¡la mente es demasiado loca para confiarle tu vida! Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!
¿Por qué no?
La mente va de excitación en excitación, te impide gozar la vida. Los médicos dicen que padecemos “síndrome de déficit de deleite”: ¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida!
Yo lo procuro.
Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa.
Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?
Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida, ante lo que sea que vaya a traerte.
¿Sea lo que sea?
Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.
Pues sí que andamos mal.
Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas, euforizantes… ¡Puedes aprender a sanarte!
¿Y prescindir de la medicina?
Hablo de la tercera revolución de la medicina: después de la cirugía y los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología.
Aver si me cabe la palabra en una línea.
Es la disciplina que integra psiquismo y biología, tras treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader, Stanley Krippner…
¿Qué postulan?
La interconexión del sistema nervioso central, el nervioso periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo: ¡las emociones modifican tu capacidad inmunológica!
Así, ¿una emoción puede enfermarme?
La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza, el remordimiento, la rabia… ¡Cada una tiene su bioquímica! Y es venenosa, es depresora del sistema inmunológico.
¿De un día para otro?
La salud no es un estado: es un proceso, y muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus emociones!
¿Las trabaja usted con sus pacientes?
Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias sanadoras.
Creer que puedes curarte… ¿puede curarte?
Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta mujeres con cáncer de mama, el médico les contó que la quimioterapia las dejaría calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte mujeres y dejó que las otra veinte creyesen recibirla…
Y no me diga que…
Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas como las tratadas con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica interna de esas mujeres? ¡Sus propias creencias!
Inducidas por el médico.
Lo que demuestra el enorme poder del médico. ¡El médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Un hijo mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es irreversible. Ese es el único pecado médico.
Pues hay diagnósticos que desahucian.
Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el diagnóstico que sea, ¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud…, activas el suicidio endógeno.
Pero sembrar falsas esperanzas…
¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación, nutrición… y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.
¿Qué dijo su médico?
“Milagro”, dijo. Remisión espontánea. Desde ese día cerré mi empresa y me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy vivo en la frontera del milagro: la remisión es un efecto colateral en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la vida.
¿Cómo han dado ese abrazo?
Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y que morir no es un castigo, ampliando el círculo de lo que les importa y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar… Se han permitido asombrarse y han experimentado estados de trascendencia…
¿Qué entiende por trascendencia?
Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.
Paradigma médico
El cáncer de su padre le enseñó cómo ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud (www.fundacionsalud.org.ar), en Argentina, avalada por científicos de primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación espiritual (sic): por aquí aún no nos suena, pero ella me asegura que será el nuevo paradigma médico, en el que el paciente dejará de ser visto como una máquina estropeada que tenga que ser reparada o desahuciada. Esta señora entusiasta me enseña que todo lo que como, pienso y siento va tejiendo mi salud, y que puedo aprender a tejer. Expondrá de nuevo sus experiencias mañana por la tarde en el colegio mayor Sant Jordi.
(Fuente: La Contra de La Vanguardia)
como se puede ver el lado positivo d elas cosas cuando estas echo polbo
Da gusto oír a una persona con esta actitud ante la vida. Qué regalo tenerla alrededor, ser su amiga, hermana o compañera de trabajo. Tengo la suerte de disfrutar de la compañía de una gran amiga, enfermera del sector de infecciosos, que se parece mucho a esta persona del comentario. Sí, a veces es mal comprendida, hasta parece algo “superficial” muy lejos de serlo, pero es la idea que pasa a muchos que no la pueden comprender. Las personas somos muy distintas sin duda por lo que hemos vivido en casa, de niños. Si tenemos protección y somos realmente queridos, tendremos muchísimas más posibilidades de enfrentar y ver la vida como esas personas. La clave está en haber desarrollado (o haber tenido la suerte de poder desarrollar) la autoestima, el autoconocimiento (el detalle de los diarios es interesante) y el coraje ante la adversidad. Pero desgraciadamente la mayoría de los mortales tenemos que aprenderlo de “viejos” lo que torna todo mucho más difícil. Algunos se caen por el camino, luchando, intentando aprender, hiriéndose, matándose en vida. Otros, acaban amoldándose e incluso se puede decir que consiguen por fin ser felices. Creo que soy una de estas supervivientes. Creo que sería muy útil en este blog, aparte del comentario de esta persona maravillosa, el comentario de sus padres, de cómo la trajeron al mundo, cuál fue su sentimiento ante la criatura, cómo la educaron, qué entorno la proporcionaron. Y que todos los futuros padres lo pudiesen leer….
La FELICIDAD es un camino, no un destino. Aprendamos a reconocer el camino!
No creo q tenga nada que aportar.He leido comentarios de todo tipo,positivos y negativos.Un denominador comun en la gente con enfermedades graves, es renacer, vivir el día a día.Parece que hay personas que nacen valorando más la vida que otras, o necesitando poco para ser feliz.Otras aprenden con el tiempo, con la madurez.
Ahora con el tiempo y despues de un problema grave en la familia,analizo el porque de mi actitud frente a la vida.
No he tenido demasiada autoestima, pero he sido y soy luchadora.
Considero, que aunque a veces haya rozado el limite de lo permitido,siempre he sabido parar a tiempo.
He vivido la vida intensamente,el amor,el trabajo, la amistad…Hasta ahora , no he tenido ningun problema q considere importante, aunque otros q han convivido conmigo, si que los han vivido como tales.Olvido pronto los problemas y resurge el buen humor y la empatia.
Necesito reirme, hacer agradable la vida a los q estan conmigo.
En el trabajo,me quieren mucho.
Y ahora que necesito más q nunca el apoyo de los demás,recojo mucho,mucho cariño.Antes de este problema, yo era un cardo, no me gustaban las demostraciones efusivas de cariño, ahora las necesito, necesito esos abrazos de oso, esos que te envuelven y te arropan, que te dan consuelo y fuerza sin palabras.
¿Se hereda el caracter ? si,puede ser, pero tambien se moldea.Recuerdo como era mi padre y muchos dicen que me parezco mucho a él.Yo nunca he creido este parecido, pero ahora si. La diferencia entre mi padre y yo fueron sus vivencias ,era bueno como pocas personas, pero habia recibido una educación muy castradora y poco cariño en su infancia.Si no he recibido más cariño,es porque no les he dejado, lo que si me ha quedado gravado a fuego, es la tolerancia de mi madre y tambien su bondad, ella vigilante ,nos ha dejado seguir nuestro camino.
Aunque vivo actualmente un problema serio, un tca y un tlp de mi hija,lucho día a día para ser fuerte. Hay días peores y otros mejores pero intento superarme.No me da la gana perder un solo día de mi vida lamentandome.
Me ha gustado tu frase NuriG: La FELICIDAD es un camino, no un destino. Aprendamos a reconocer el camino!
Me parece muy curioso el que la mayor parte de los comentarios que me preceden hayan sido escritos por mujeres. ¿Por qué somos mayoría? ¿ por qué son las mujeres las que suelen caer en una depresión? se me ocurren dos posibles respuestas: porque nos interesan estos temas más que a los hombres. O la otra, ¿ será que las mujeres tendemos más a la depresión o a sentirnos culpables por todo lo que pasa en nuestro entorno, por el modo en que hemos sido criadas?
Existen diferencias acusadas a la hora de educar a chicos y a chicas. Por ejemplo, a ellos se les alienta desde pequeños a ser fuertes, a no llorar, a si defenderse si son atacados, a sentirse valientes, poderosos, a no temer a nada, etc. Sin embargo a las chicas siempre se nos ha educado haciéndonos creer que somos seres frágiles, indefensos, necesitados de ayuda. Todo esto influye en nuestra autoestima ya desde muy pequeños. Por otro lado somos nuestra historia de fracasos y nuestros éxitos. Un niño con una historia de fracasos en su niñez es probable que desarrolle una autoestima más baja que otro que haya tenido más éxitos que fracasos. Por otro lado, los hijos aprendemos de nuestros padres estrategias de afrontación y cómo debemos actuar ante las dificultades, siendo estos modelos muy importantes en el modo en que nosotros actuemos en el futuro. Si nuestros padres son depresivos, puede que nosotros también lo seamos en el futuro. Los genes cuentan pero el ambiente también.
Un saludo!