Autor: Apoyo online 29 marzo 2010
Sufro ansiedad desde hace 3 años. Todo empezó un día en el trabajo en que estaba muy agobiada por la forma en que me llevaba tratando mi jefe desde hacía meses. Al ir al médico me diagnosticaron un cuadro de disnea de ansiedad. Terminé dejando ese trabajo, en el nuevo no me renovaron y me di cuenta que tenía problemas para acatar las órdenes de mi jefe y para ser tajante con los clientes cuando se me exigía.
En mi último trabajo se me ha vuelto a generar esa ansiedad, y estoy preocupada. Pienso que tolero muy mal las normas, y me afloran siempre sentimientos de rabia e impotencia frente a situaciones que considero injustas. Por nada me afloran las lágrimas, ando todo el día resoplando y cogiendo aire, y pienso que soy poco asertiva y debería no callarme las cosas aunque eso suponga despido o malestar. ¿Qué me pueden aconsejar? ¿Podría acabar yo sola con este problema?
Responde: Gabriel González.
Posiblemente lo ocurrido en tu antiguo trabajo haya generado en ti un patrón relacional que te haga estar tensa con las normas y con las injusticias. Muchas veces nos ocurre que nos colocamos en la situación en la que lo que nos ocurre no “debería de pasar” y que “tendrían que ser las cosas muchos más fáciles”. Pero ocurre que en las relaciones laborales (igual que en cualquier otra) nos encontramos en proceso de cambio continuamente. Así, nos hemos de amoldar y acomodar a las circunstancias y pensar en qué puedo hacer en esa situación para que no siga sucediendo. Lo importante no es el problema sino cómo nos posicionamos ante el mismo.
Has dado un paso muy grande al darte cuenta de lo que te ocurre y pensar en que quieres solucionarlo. Por descontado que puedes solucionarlo por ti misma, si no fuera así tendrías que buscar apoyo. Pero puedes observar porqué te cuesta trabajo tolerar normas, qué es lo que ocurrió con tu antiguo jefe para que tengas esa ansiedad y cómo podrías haberlo hecho de otra forma que no te supusiera un conflicto y una reducción de tu autoestima. De esta manera podrás enfrentarte a las nuevas situaciones con una percepción diferente y poder solucionarlo de una forma más asertiva. Lo más importante es poder sentirte a gusto y cómoda en tu trabajo y en tus relaciones laborales.
2 Comentarios en “Cómo posicionarse ante el jefe”
Entiendo muy bien por lo que pasa esta chica porqué yo he sufrido una situación similar. Estuve trabajando dos años con una jefa autoritaria, violenta y manipuladora y huí del trabajo porqué estaba al borde de la depresión y con la autoestima hecha añicos. Pero los problemas laborales no cesaron, ya que en mi siguiente trabajo tuve problemas relacionados con las expectativas que me habían creado mis jefes y la realidad que me encontré. Pero esta vez fui capaz de expresar mis quejas y me siento muy orgullosa de ello. Me despidieron del trabajo, pero me siento feliz de haber rechazado dos situaciones que se me hicieron insoportables y me impedían hacer una vida normal y evolucionar. Ahora estoy en paro y tengo cierto miedo a pasar por una situación laboral mala, pero tengo muy claro que no vale la pena aguantar situaciones insoportables y hay que reclamar nuestros derechos como trabajadores y , sobretodo, como personas.
Yo también entiendo esta situación. Estuve aguantando a un jefe despota, al cual le despidieron. Ocurrió durante 2 años. Cuando lo despidieron, me pensaba que se había acabado todo. Pues no fue así, mi cuerpo empezó en alquel momento a rebelarse. Estuve durante año y medio en una “burbuja”, estaba flotando todo el día, no me dolía nada pero era una sensación muy desagradable. Lo pasé muy mal, pues recorrí toda clase de médicos de especialidades varias, y al final ninguno me encontró nada. Me recomendaron yoga, y empecé a practicarlo. Con el tiempo y la distancia de lo que me había sucedido, me curé ?, pero me creó un problema crónico. Cuando tengo cualquier problema, o me sucede cualquier cosa negativa, mi cuerpo se revela y se manifiesta con tensiones musculares en el estómago, menos mal que por ahora voy controlándolo, gracias a la respiración y relajación. A partir de entonces siempre escucho a mi cuerpo.