Autor: Apoyo online 5 febrero 2010
Hace años intenté quitarme la vida tras consumir una dosis de pastillas. Recuerdo que me sentía triste y arrepentida de no estar muerta. Me han pasado muchas cosas en todos estos años. Como no tuve otra alternativa más que seguir viviendo decidí hacerlo con todas las letras. Tomé todas las decisiones que quería tomar, empecé a hacer todo lo que quería, a dejar que mis deseos me guiaran.
Hoy vuelvo a encontrarme con aquellas sensaciones, vuelvo a preguntarme: ¿para qué? ¿Por qué sigo aquí? Paso de momentos de total lucidez a otros en los que desconozco quién soy, qué persona habita en mí; de no comer durante semanas a comer sin tener hambre. No quiero sentirme así, quiero entender qué me pasa y por qué me cuesta tanto pasar por este mundo.
Responde: Gabriel González.
No sé si has podido ver el programa de Redes nº 48, El suicidio se puede evitar, en el puedes encontrar alguna explicación y algunas posibles soluciones sobre el tema. Yo sólo podría añadir un par de cosas a tu consulta: todas las personas pasamos por crisis vitales, crisis que nos afectan en mayor o menor medida y, por lo que comentas, en estos momentos te encuentras desorientada, con determinadas sensaciones de hastío, aburrimiento, desesperación, de no saber qué hacer o quién eres.
Estos momentos, en ocasiones, suelen ser temporales y te diría que pudieras identificarlos; incluso, prevenirlos y a partir de ahí poder enfrentarte a ellos con mayor claridad. Carmen Tejedor, psiquiatra, señala que se pueden seguir unos pasos: hablar sobre el tema, pedir ayuda a un profesional (puedes comenzar por el médico de cabecera o alguien cercano) y aplazar la decisión (“mejor lo dejo para mañana”). En este sentido, podrías ponerte en contacto con el hospital de Sant Pau de Barcelona y pedir información o a través de su Plan de Prevención del Suicido.
Yo aportaría dos puntos que me parecen importantes:
Un comentario en “Búsqueda de un sentido para la vida”
No estoy de acuerdo con el psícologo, si es temporal es porque esta mujer no se cuida, o ocurre algo que está fuera de su control. Y los médicos de la seguridad social quizás, lo más probable, no la tomen con la seriedad o la delicabeza que pueda necesitar.