Autor: Apoyo online 10 diciembre 2009
Estoy muy agobiado por no poder reconciliarme conmigo mismo. Me siento muy preocupado por la crisis ambiental y económica que estamos viviendo. Algo en mí emite una incesante alerta que me lleva a un estado de conciencia poco dócil y poco compatible con mi modo de vivir y el modo de pensar de quien me rodea. Es como si el pensamiento creativo necesitase de altas dosis de entropía psíquica para que los motores puedan echar a andar. La excesiva actividad mental que suelo tener me sobrepasa y me impide encontrar un punto de equilibrio estable dentro de mí.
¿Qué puedo hacer para mantenerme más tiempo en ese estado óptimo en el que mi yo aparenta una confianza elevadísima, como si tuviese fuerzas para arreglar todos los problemas mundiales? ¿Cómo conseguir que mi conciencia dé ese salto cuántico que ya he experimentado en distintas ocasiones de aprendizaje y de placer? Creo que estoy cerca de una ecuación para lograr una especie de paz imperfecta; algo así como poder amar y odiar a la vez y con constancia.
Responde: Anna Martí.
Existen dos tipos de estrés: el distrés y el eustrés. Consideramos el distrés cómo el estrés desagradable; un estrés ocasionado por un exceso de esfuerzo en relación con la carga. Va acompañado siempre de un desorden fisiológico. Las catecolaminas producen una aceleración de las funciones y actúan lejos del punto de equilibrio, causando hiperactividad, acortamiento muscular, somatizaciones… En suma: el envejecimiento prematuro, sería el efecto secundario del estrés negativo.
El eustrés es el estrés positivo. La relación entre las impresiones del mundo externo y del interior no producen un desequilibrio orgánico. El cuerpo es capaz de enfrentarse a las situaciones e incluso obtiene sensaciones placenteras con ello. El eustrés permite experimentar el mundo como un lugar en que cada milímetro es delicioso. Este tipo de estrés es asimismo un estado de conciencia en el cual, pensamiento, emoción y sensación parecen organizarse para proporcionar un efecto general de alegría, satisfacción y energía vital.
Mihaly Csikszentmihalyi nos habla de la “experiencia óptima“. Cómo potenciar este sentimiento de fuerza, este control sin esfuerzo, rendimiento máximo, superación del ego, etcétera, cuando al mismo tiempo parece desaparecer y con él los conflictos emocionales de aprender a ser creativos y alcanzar una genuina calidad de vida. Los ciclos, las subidas y bajadas, son inevitables, forman parte de los procesos. Lo importante es tener en cuenta que hay momentos vitales en los que la bipolaridad es muy marcada.
Un comentario en “Equilibrio y reconciliación con uno mismo”
Cuando recuperes tu capacidad de amar a ti al mundo y al projimo se lavan los miedos del mundo de la razon esa solo genera duda e incetidumbre por que nunca esta satisfecha una vez que se justifico algo con la razon inmediatamente se genera una nueva incertidumbre y asi hasta agotarte mentalmente. si quieres curarte tienes que ir en busca del amor y si quieres agustiarte sigue detras de la razon como hasta ahora .Suerte