Autor: Apoyo online 17 agosto 2012
Soy un padre separado y tengo una hija de 12 años que vive con la madre y su abuela en un ambiente familiar bueno. Yo voy todos los días a verla con el consentimiento de la madre, tenemos buena relación con la madre, pero solo eso. Mi hija me rechaza, solo quiere estar con la madre, no quiere venir a mi casa ni salir conmigo. A veces me da la sensación de que le molesto y no sé qué hacer. Agradezco una orientación.
Responde: Sandra Borro.
A pesar del impacto emocional que provoca la separación los hijos utilizan distintas estrategias para no sufrir y con el paso del tiempo acaban adaptándose a la nueva situación.
En tu caso, tu hija posiblemente se ha acostumbrado a vivir con su madre y su abuela y tu visita diaria a su casa no suele ser lo más aconsejable después de un divorcio, si bien estas circunstancias te han permitido seguir en contacto con ella y verla crecer.
Tu hija ya tiene una edad en la que puedes hablar con ella y negociar pequeños cambios en tus visitas. Puedes decirle que a veces sientes que le molestas y que tú solo quieres verla y compartir un rato con ella. Seguro que juntos podéis pensar cuál es el mejor momento para veros y en lugar de un ratito cada día podáis pasar mas tiempo juntos algunos días a la semana que a los dos os vaya bien. Tal vez puedas recogerla alguna tarde del colegio para merendar o prepararle en tu casa su comida favorita. Si practica algún deporte puedes ir a verla entrenar o practicarlo con ella, o acompañarla a algún sitio donde ella quiera ir.
En la adolescencia se produce un cambio drástico en la forma en que los hijos se relacionan con sus padres. Empiezan a ser más independientes , dan mayor importancia a los chicos de su edad, e intentan desesperadamente “encajar” en el grupo y ser aceptados. Sus amigos se vuelven mucho más importantes en comparación con sus padres y por eso tal vez ella no sienta la necesidad de verte cada día. Lo mismo exactamente ocurriría si vivierais todos en la misma casa, ya que forma parte del desarrollo normal del adolescente. A su edad las niñas están muy centradas en pasar tiempo con las amigas y pierden mucho tiempo hablando por teléfono o delante del espejo y la familia pasa a un segundo plano. Lo importante es que los padres comprendan que es un proceso por el que atraviesan todos los niños para convertirse en adultos, y que únicamente hay que vigilar que no cometan imprudencias y aprendan a cuidar de si mismos de forma responsable. Es la edad en la que necesitan más que nunca que los padres estén cerca, pero en un difícil equilibrio que les permita ir adquiriendo mayor autonomía, con la certeza de que sus padres están ahí para escucharles, ayudarles y apoyarles en todo lo que necesiten.
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