Autor: Apoyo online 9 agosto 2012
Soy una chica de 24 años, me considero extrovertida e inteligente, no tengo problemas para relacionarme y soy bastante feliz. Soy activa y hago deporte, y a veces soy demasiado nerviosa e impulsiva. Creo que tengo problemas para expresarme con mi cuerpo y esto me repercute en el sexo, ya que mis relaciones no son del todo satisfactorias y suelo tener problemas para ser cariñosa, cercana y atrevida. Cuando tenía solo unos pocos meses de edad me operaron de la cadera y tuve que estar varios meses escayolada casi completamente. Además de esto, mis padres y familia no han sido demasiado cercanos y nunca hemos hablado de temas íntimos, ni hemos tenido caricias entre nosotros. Creo que por este motivo, y a veces por mi inseguridad y baja autoestima, me cuesta ser feliz completamente y suelo tomar una actitud defensiva, repercutiéndome en mis relaciones personales. Quisiera encontrar una solución a estos problemas que me den la posibilidad de vivir completamente y me ayuden a relajarme para disfrutar del placer de sentir y tocar a otras personas.
Responde: Nika Vázquez.
Las emociones, como potente energía física que son, tienen una forma de expresión psicosomática y piden una reacción del entorno humano apropiada a cada emoción. Así pues, la alegría tiene una expresión física en la sonrisa, los abrazos y las caricias, entre otros, y una reacción de correspondencia con el otro y de búsqueda de situaciones que provoquen esa emoción. Si la expresión de nuestras emociones es la correcta, tanto en la intensidad como en la duración, en correspondencia al estímulo que la provocó, puede decirse que se posee una buena inteligencia emocional y uno se encuentra lejos de lo que llamamos, en lenguaje de Steiner, analfabetismo emocional.
En el momento de la educación de los niños, es muy importante dar permiso para la libre expresión de sus emociones y aportar la adecuada correspondencia a su demanda social. Un modo de hacerlo es siendo agentes moduladores de esas expresiones emocionales, ayudando a los niños a expresarlas de manera verbal y no verbal. Lo que no puede hacer un educador es reprimir a sus educandos esta necesidad de expresar las emociones que, ciertamente, tenemos todos, pero más los niños.
Sin embargo, el hecho de no haber tenido una educación emocional en cuanto a la expresión de las emociones no indica que de adultos no podamos aprender. Así como podemos ejercitar la memoria y el razonamiento lógico, también podemos practicar ejercicios de inteligencia emocional que nos ayuden a desarrollarnos, de manera intra e interpersonal. Desde la Universidad de Málaga afirman que el hecho de practicar la atención plena o mindfulness es un ejercicio muy útil para aprender a gestionar nuestras emociones y desarrollarlas de un modo adaptativo. Puedes recurrir a profesionales del campo de la psicología, especializados en inteligencia emocional, para ayudarte a desarrollarte y expresarte de otro modo más emocional y beneficioso para ti.
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