Autor: Apoyo online 8 agosto 2012
Me separé hace once años y, aunque habíamos hecho un contrato en orientación familiar para salvar la familia, mi ex pasó del tema y la niña se quedó con el padre y se negaba a venir conmigo. Mi hija tenía 16 años y yo no pude hacer nada para verla, ya que no quise que interviniera la policía para obligarla a estar conmigo. Su padre era profesor de ella en el colegio y la puso en contra mía. En fin, un desastre mi vida. Yo me separe pero no abandone a mi hija y ella creo que me culpa a mí porque tan solo la he visto en dos ocasiones voluntariamente. Ahora tiene 27 años y yo no consigo estar bien del todo, procuro refugiarme en mi trabajo y en viajar pero el vacío dentro de mi alma es muy doloroso.
Responde: Sandra Borro.
Por lo general, los hijos de padres separados contenciosamente tienden a culpabilizar más al progenitor no custodio y a tener una percepción negativa del mismo. Esta actitud maniquea de los niños (uno es el bueno y otro el malo en la separación) se corresponde con un nivel muy elevado de discrepancia en la percepción de las figuras parentales y con un nivel bajo de conflictos de lealtad al haberse decantado los niños claramente hacia un lado.
Lamentablemente, también se ha observado que cuanto mayores son los hijos y cuanto más tiempo pasa desde la ruptura, más alta es la culpabilidad que los hijos atribuyen a la madre sobre la separación, especialmente si no viven con ella. Este fenómeno podría deberse al prejuicio social de culpabilizar más a una madre no custodia que a un padre no custodio, a que los padres cuando tienen la custodia fomentan las atribuciones culpabilizadoras sobre la madre, o también a que la separación afecta más a los hijos cuando comporta mayor distanciamiento de la figura principal de apego , que con mayor frecuencia suele ser la madre.
El tiempo por sí solo no parece contribuir al desarrollo de comprensiones menos problemáticas de la separación parental, pero tienes a tu favor que tu hija ya es una mujer con la que puedes intentar hablar y de la que puedes esperar que comprenda tu punto de vista. Escucha atentamente todo lo que ella tenga para decirte e intenta entender cómo se ha sentido ella todos estos años, ya que solo podrás acceder a ella desde el amor y la comprensión, sin reproches y sin culpabilizar en ningún momento a su padre. Si deseas recuperar el contacto con tu hija, no te des por vencida, utiliza todos los medios que tengas a tu alcance (llamadas, mensajes, cartas….) para expresarle tu amor y tu deseo de volver a tener relación con ella.
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