Autor: Apoyo online 12 julio 2012
Hace siete años fui injustamente encarcelado debido a una falsa denuncia de malos tratos. Lógicamente mi situación laboral y económica, desahogada en aquel tiempo, se esfumó y empecé a tomar dosis monstruosas de antidepresivos y ansiolíticos. Tras mi excarcelación empecé a beber en demasía, que mezclado con toda la medicación, me hacía comportarme como un desquiciado. A día de hoy he dejado por mí mismo toda medicación, excepto el somnífero, y he reducido sustancialmente la ingesta de alcohol. Mi problema actual es el siguiente: no consigo levantarme de la cama, mi casa es un caos de desorden y suciedad y no tengo la menor idea de cómo afrontar mi vida. ¿Podrían darme algún consejo, más allá del típico “levántese poco a poco a dar un paseo y comience con tareas livianas”?
Responde: Nika Vázquez.
La intencionalidad de cambio y el abandono de los psicofármacos ya es un buen indicador del deseo de cambio. Sin embargo, antes de pretender que una persona que ha consumido alcohol y psicotrópicos cambie, es importante plantearse qué factores le predisponen al cambio, con qué motivación cuenta y qué aprendizaje extrae de todo lo que hasta ese momento ha vivido. No se cambia sin una auténtica motivación y, por consiguiente, el tratamiento que se aplique no tendrá los efectos esperados si no se orienta a la consecución de los objetivos que la propia persona se marque.
Una vez se tome la decisión del cambio, este siempre se da con una evolución gradual, donde se han visto distintos estadios del cambio. Esta nueva visón ha impulsado una nueva forma de entender al paciente y la propia intervención terapéutica, cuya eficacia dependerá, en gran parte, de que sea oportuna y adecuada a la fase en que se halla el enfermo. Estas etapas son: 1. Precontemplación, donde la persona alcohólica no siente que tenga un problema. 2. Contemplación: la persona empieza a ver que tiene un problema, aunque aún no se sienta preparada para afrontarlo. 3. Disposición para la acción: es el estadío en que se decide y asume un compromiso. El individuo se dispone a actuar, a cambiar en un futuro inmediato. 4. Acción: el individuo se pone en marcha, modificando conductas, bien sea por sí mismo o con la ayuda de un tratamiento. 5. Mantenimiento: es la consolidación de resultados y cuando hay que prevenir la recaída. 6. Recaída: revocación, consciente o inconsciente, de la decisión de abstinencia, tras haberse cuestionado su sentido. En estos momentos te encuentras entre la fase de disposición y acción, puesto que ya has modificado muchos aspectos de tu vida que no eran saludables para ti, pero estás aún planeando qué pasos dar para seguir adelante.
Buscar ayuda profesional para buscar anclajes que te ayuden a seguir adelante y motivarte a levantarte de la cama, a proyectarte en el futuro realizando acciones en el presente puede servirte para empezar a cambiar. El objetivo final es la asunción madura de las responsabilidades y la capacidad de ser feliz sin alcohol, aprovechando tus fortalezas y capacidades para disfrutar de tu vida, del modo en que tú elijas.
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