Autor: Apoyo online 4 julio 2012
Desde que cumplí dieciocho años he trabajado, hasta hace un año que me casé y tuve un hijo. Dejé de trabajar porque me cambié de residencia, así que me he vuelto ama de casa al 100%, lo cual me tiene en un grado de inestabilidad emocional. Amo a mi bebé, sin embargo no me gusta estar en casa todo el día haciendo labores, puesto que mi mente está acostumbrada a trabajar y solo el esfuerzo físico me hace sentirme muy frustrada.
Responde: Esperanza López.
Tradicionalmente, las creencias dominantes sobre el empleo de la mujer proceden de los valores masculinos que han limitado la realización de la mujer al ámbito de la maternidad. En las últimas décadas, se han superado muchos de estos prejuicios gracias al desarrollo de las mujeres en el mundo laboral, sin abandonar el cuidado maternal y familiar. Actualmente, se han hecho investigaciones sobre el nivel de satisfacción de la mujer ante la dualidad de roles, el materno y el laboral, y el grado de conflicto experimentado al tener que compaginar ambos. Los estereotipos sociales acerca del ideal de madre y el modelo laboral masculino, con las exigencias y costes personales que conlleva, crean dilemas a las mujeres en esa tesitura.
La maternidad aporta a la mujer valores que fortalecen su autoestima, pero se ha visto que las mujeres que se dedican exclusivamente al rol doméstico, sin trabajo remunerado, sin autonomía personal y aisladas socialmente, acaban por perder identidad y, por tanto, deterioran su autoestima. En el estudio mencionado anteriormente, se concluye que el trabajo es un factor importante en la vida de las mujeres, pero no supera el grado de satisfacción que producen la familia y los hijos.
En tu caso, tú has construido tu identidad trabajando y forma parte de tu autoestima el valor de utilizar todas tus competencias, intelectuales y prácticas, en la vida diaria. Además parece que no has elegido voluntariamente dejar de trabajar, si no que han sido circunstancias externas a ti las que han determinado la decisión. Ver limitadas tus posibilidades de desarrollo personal al espacio doméstico te está suponiendo un conflicto psicológico entre las dos áreas que no deberían ser incompatibles para tu desarrollo. El grado de satisfacción personal vendrá en el momento que seas capaz de compatibilizar los dos roles y que no percibas exigencias de dedicación exclusiva para cualquiera de ellos.
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