Autor: Apoyo online 15 junio 2012
Desde que me operaron hace tres años de un tumor, he empezado un estilo de vida completamente distinto. Ahora me cuido mucho, demasiado según mis seres queridos, especialmente en el área de la comida: solo tomo productos integrales, productos frescos al vapor y solo me permito el aceite de oliva. Al principio me sentí muy bien. Sin embargo, llevo dos años dándome atracones de comida insana y sintiendo una gran culpabilidad, que luego compenso reduciendo la cantidad y volviendo a mi dieta sana. Tengo tendencias perfeccionistas. ¿Debería cambiar mi forma de alimentarme?
Responde: Cecilia Salamanca.
Al atravesar un momento tan difícil como ha sido la superación de un cáncer es lógico que te hayas planteado la vida de forma diferente y hayas adoptado estilos de vida más saludables. La Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda mantener un peso saludable durante toda la vida, hacer ejercicio de forma moderada así como moderar el consumo de alcohol y tener una dieta saludable de origen vegetal. Es muy importante cuidar el cuerpo después de haber superado la enfermedad al igual que lo es cuidar las emociones. Puede que esta vivencia haya hecho que sientas miedo a volver a padecer la enfermedad y hayas intentado controlar ese miedo a través de la comida.
La ortorexia nerviosa (ON) es un trastorno alimentario que se caracteriza por la obsesión por comer alimentos saludables creando cada persona sus propias normas de alimentación. Es frecuente tener episodios en los que se sienten impulsos de comer alimentos prohibidos o calificados como insanos. Después de hacerlo la preocupación y la culpabilidad aparecen, a diferencia que en la bulimia nerviosa donde la cantidad de comida es la causa de la culpabilidad, los ortoréxicos se preocupan por la calidad de comida ingerida. Las personas que padecen ON, al igual que las que padecen anorexia nerviosa, pueden tener rasgos perfeccionistas.
Esta obsesión puede llegar a perjudicar las relaciones, las actividades e incluso la salud física. Comer alimentos saludables no supone ningún problema pero sí la obsesión y culpabilidad al no poder hacerlo. Intentar ser más permisiva a la hora de cuidar tu alimentación sin caer en polos opuestos, puede ayudarte. Procura no intentar reducir tu ansiedad a través de la comida; realizar ejercicio físico con moderación o practicar ejercicios de relajación harán que tu ansiedad disminuya. Si aun así no consigues compensar y equilibrar tu conducta alimentaria no dudes en ponerte en manos de un especialista para empezar un tratamiento adecuado.
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Un comentario en “Obsesión por comer sano”
Cuando me diagnosticaron una enfermedad crónica cambié mi alimentación y mejoré mucho pero con el tiempo descubrí que no podía mantener indefinidamente esa dieta tan restrictiva, por mucho bien que me hiciese físicamente, si no me daba de vez en cuando el capricho de saltármela. He llegado a la conclusión de que el bienestar psicológico es tan importante como el físico, y para mí estar continuamente viendo a los demás comer cosas que me gustan y tengo prohibidas es una fuente de ansiedad. Así que ahora sigo mi dieta a diario y de vez en cuando me doy un capricho o hago una comida totalmente prohibida. Saber que un día más o menos cercano voy a comer esas cosas me ayuda a mantener a raya la ansiedad y a ajustarme a la dieta.
Te recomiendo el libro “nutrición ortomolecular” de Cala Cervera o revisar tu alimentación con ayuda de un nutricionista. Es posible que la dieta que te has impuesto sea más restrictiva de lo necesario en tu caso.