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Autor: Apoyo online 7 junio 2012

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Autoagresiones en niños pequeños

Trabajo en un jardín de infancia donde tenemos una alumna de 4 años que manifiesta una conducta completamente disruptiva. La niña reacciona con crisis difíciles de contener, se autoagrede, agrede a otros niños, a adultos, grita, patea puertas, muerde, se saca el calzado y no acepta límites ni normas de convivencia en general. Las particularidades de su historia familiar, como que su madre biológica consumió todo tipo de drogas durante el embarazo y se suicidó cuando la niña tenía diez meses, y el contexto social en el que se encuentra inmersa, recursos económicos más que escasos, son aspectos importantes que se tienen en cuenta en nuestro establecimiento. Inferimos que su comportamiento excede su propia voluntad y su impulsividad predomina en todos sus actos.

Responde: Paula García-Borreguero.

Ya hemos comentado en otras consultas como las rabietas son, en principio, un aspecto normal del desarrollo infantil y son la forma a través de la que el niño demuestra su ira, enfado y frustración ante los límites. No obstante, lo que cuentas excede la normalidad, y el primer paso debería ser comentarlo con su pediatra para que descarte cualquier patología orgánica o que pueda responder a medicación. En segundo lugar, mantener hábitos saludables de sueño, de alimentación, de visitas, en definitiva la rutina, pues esto ayudará también a controlar otras variables que puedan estar interfiriendo.

A través de las rabietas es como los niños se convierten en pequeños dictadores, aprenden a dominar aquellos ambientes donde se les da ese poder de conseguir lo que quieren chantajeando a los adultos con pataletas y lloros. Esta conducta evoluciona a peor si no les pone límites. Seguramente su contexto familiar ha influido en la medida en que los límites hayan sido o demasiado rígidos o inexistentes o incongruentes. Y la niña ha aprendido a manejarse así. Tened en cuenta que los límites para ser eficaces, además de pocos, deben ser claros, precisos y adecuados para el desarrollo del niño. Deben ser congruentes y consensuados por los adultos que van a educarlo y no cambiar según el cansancio o el ánimo del cuidador. Reuniros con la familia y acordadlos; mantener la calma e ignorarle, y no prestarle atención ninguna, salvo si las autoagresiones son graves.

La técnica del tiempo fuera puede ser de gran ayuda, que consiste en sacar a la niña del entorno que, sin quererlo, está reforzando su conducta prestándole atención o parando el funcionamiento habitual de la clase. La dejáis en un espacio diferente donde no reciba estos reforzadores, de forma sistemática, durante unos minutos, asegurándoos que no puede agredirse. Muy importante también reforzarla cuando sí se porta bien y cuando habla en un tono adecuado, no agresivo, y se relaciona con normalidad.

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