Autor: Apoyo online 6 junio 2012
Les escribo porque me gustaría ayudar a un amigo que tiene un problema con su hija, y le han diagnosticado depresión. Mi amigo tiene 60 años y su hija 30. Ella ya vivía independizada pero tuvo una lesión en la rodilla hace dos años y ha vuelto a vivir con su padre. Después de estos dos años y varias operaciones, ella no se ha recuperado. Por lo que él cuenta, no hace bien la rehabilitación y de momento, después de la última operación, no parece que mejore. La convivencia tampoco es buena y eso hace que la carga para mi amigo sea más pronunciada. Estoy convencida de que la depresión de mi amigo tiene mucho que ver con la situación con su hija y sobre todo porque no ve una solución a medio plazo. ¿Cómo le puedo ayudar? ¿Cómo puede afrontar que tiene que hacerse cargo de una hija que no se deja ayudar?
Responde: Cecilia Salamanca.
Puede que lo que ha desencadenado la depresión de tu amigo hayan sido los cambios producidos a causa de la enfermedad de su hija y su larga recuperación, aunque también debemos tener en cuenta otros posibles factores que se dan en la adultez tardía, como desgaste psicológico, pérdida de amigos, familia y la dificultad de realizar actividades que antes les llenaban de satisfacción.
Las personas utilizan diferentes formas para enfrentarse a una situación estresante. Las dos formas generales de respuestas de afrontamiento son el aproximativo y el evitativo. Un estilo de afrontamiento asociado a la aproximación está asociado a un aumento del estrés. Cuando no hay posibilidad de cambiar una situación puede aparecer una preocupación excesiva y, si no se cambia de estrategia, esta conducta de afrontamiento puede transformarse en desadaptativa, pudiendo llevar a la depresión. En cambio, la evitación puede reducir la depresión y la ansiedad.
Aceptar la situación de forma realista es el primer paso para poder encontrar las herramientas que nos den la solución del problema. Para ayudar a una persona no basta con la voluntad de hacerlo. En primer lugar la persona enferma tiene que dejarse ayudar; si no es así cualquier intento conlleva al fracaso y a la frustración. Valorar qué posibilidades de mejoría existen tras un buen seguimiento del tratamiento, apoyar a la enferma teniendo en cuenta sus posibilidades y necesidades, empatizar con la enferma y dejar que sea ella misma que marque el ritmo de su recuperación puede hacer que tu amigo se sienta con menos sobrecarga. Evitar la carga de cuidador principal puede ser la clave para mejorar la salud y el estado de ánimo.
Por otra parte, quizá el intentar mejorar la comunicación y la convivencia entre los dos hará que mejore la situación. Por otro lado, es aconsejable para hacer frente a cualquier tipo de depresión fomentar estilos de vida saludables, como hacer ejercicio, dormir adecuadamente y tener una buena alimentación. Además es importante que la persona afectada pueda comunicar sus sentimientos y preocupaciones para percibir el apoyo emocional necesario, así como practicar actividades que le relajen o distraigan del problema y aumentar la sociabilidad. Si la sintomatología persiste siempre puede ayudar empezar el tratamiento que el médico crea conveniente.
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