Autor: Apoyo online 25 mayo 2012
Tengo 24 años, diplomada en turismo, y ahora mismo cursando una triple titulación de comunicación. Mi principal problema es que no sé a qué me quiero dedicar, ya que un día quiero tener mi propio hotel, al día siguiente pienso que quiero montar una autoescuela y así sucesivamente. Empiezo a estar un poco harta de mí misma y esto es algo que me provoca dolores de cabeza terribles y me quita el sueño. Me gustaría saber qué puedo hacer para encontrar mi camino, ya que cada día me siento menos motivada en cualquier cosa que haga.
Responde: Esperanza López.
Tener muchas y diversas inquietudes es algo positivo. Indica que somos capaces de afrontar distintas empresas con motivación y por tanto con probabilidad de éxito. Pero toda decisión conlleva riesgos, el del acierto o no al fijarnos la meta y el de la pérdida que supone elegir solo una de las posibilidades. Muchos estudios sugieren que no somos tan libres como creemos a la hora de decidir, pues estamos influidos por las conexiones neuronales que hemos establecido a lo largo de nuestra historia.
Las personas soportamos mal la incertidumbre; de hecho, uno de los factores que se considera estresante por sí mismo es permanecer mucho tiempo en la duda, pensando en todas las opciones sin tomar una decisión. Suele ocurrir en estos casos que la persona se pasa mucho tiempo dando vueltas a los inconvenientes de las opciones, saltando de una a otra, entrando en un pensamiento circular que no sirve para tomar decisiones y nos lleva a prolongar y aplazar la decisión. Para salir de ese bucle es necesario que utilicemos una metodología que nos ayude a pensar bien, a razonar de forma eficiente, siguiendo unos pasos que impidan el enredo en los pensamientos perturbadores. Como líneas generales, lo primero y fundamental antes de tomar una decisión es que tengamos claros cuáles son los objetivos, a dónde queremos llegar, qué es lo que nos hace realmente ilusión, cómo nos vemos a largo plazo trabajando en un negocio u otro, si creemos que podríamos ser felices haciendo eso todos los días o si encaja esa actividad con nuestro sistema de valores.
Otro aspecto que tenemos que saber manejar es el miedo a fallar. Esto no quiere decir que cuando elegimos una alternativa lo hagamos pensando que nos estamos equivocando, pero sí debemos asumir que, si no sale tan bien como esperamos, podremos asumir las consecuencias sin desmoronarnos. Los psicólogos decimos que el fracaso no es equivocarse en una decisión, si no permanecer bloqueados por el miedo a ese fracaso sin atrevernos a elegir. En tu caso, es lógico que no tengas meridianamente claro el negocio de tu vida: eres muy joven, todavía no has acabado tu formación y tienes multitud de posibilidades. Sea cual sea tu elección tómala como el inicio de tu vida laboral, más que como la meta final, donde lo que vivas te servirá de aprendizaje para crecer profesionalmente hasta donde tú quieras llegar.
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