Autor: Apoyo online 21 mayo 2012
Soy trabajadora social y trabajo en educación. Mi ámbito de actuación se limita al socio-educativo, pero tratamos con familias con situaciones sociofamiliares muy complicadas, que en los momentos actuales se están viendo acrecentadas, multiplicándose sus problemas y disminuyendo por otro lado los recursos sociales disponibles para su atención. Estoy viendo diarimente mucho sufrimiento, sobre todo en menores y cada vez voy con menos ánimo al trabajo, ya que veo que no tenemos herraminetas con las que poder ayudar a esos menores y a sus familias. No hay recursos y los pocos que hay están masificados. Me resulta más difícil cada día llegar a casa con todos esos problemas a cuestas. Esto por otra lado, también lo estoy notando mucho más desde que soy madre. A veces pienso que tengo el síndrome de burnout. ¿Qué estrategias podría poner en marcha para superar tanto la falta de motivación como el poder llevar la mochila cada día más cargada de problemas familiares?. Muchas gracias por su atención.
Responde: Rosa Català.
Tal como nos describes, en trabajos donde el servicio, la atención y la cercanía con las demás personas tienen un protagonismo principal, aparecen grados de presión elevados y elementos externos que nos llevan a pensar a menudo en términos de fracaso. Son un conjunto de circunstancias que se van sumando hasta llegar a desequilibrar nuestro bienestar emocional y que pueden llevar a padecer el síndrome de burnouto estrés laboral, calificado por la Organización Mundial de la Salud como un grave problema que precisa de una especial atención para la búsqueda de soluciones que aumenten el bienestar mental de todos los trabajadores. En tu caso existe en estos momentos una descompensación entre la gran responsabilidad que representa este tipo de trabajo y los escasos recursos disponibles para desempeñarlo con dignidad.
Pero existe una respuesta distinta y menos estresante en situaciones similares a las que planteas, y se da cuando las personas no ponen toda la carga en los factores externos. Hay una evidente influencia de nuestra personalidad en el grado de afección frente a momentos de presión elevada. La tendencia cognitiva, fisiológica, social y conductual de cualquier persona hace aparecer en mayor o menor grado rasgos como la preocupación, la extroversión, la apertura a la experiencia o la cordialidad y responsabilidad. Con estos parámetros se va conformando nuestra personalidad. Existen etapas en nuestras vidas en las que la autoexigencia consume mucha energía y se pone en peligro el equilibrio necesario para mantener nuestro bienestar emocional. Si tenemos todas las expectativas de realización personal colocadas fuera de nosotros mismos, no nos responsabilizamos del impacto de nuestros actos y, de esta forma, es difícil conservar o incluso encontrar razones para tener un autoconcepto positivo. En este programa de Redes dedicado al estudio del estrés, se muestra cómo las personas que son más felices se marcan pequeñas expectativas cotidianas y si aparecen situaciones estresantes bajan el ritmo. Su ventaja es el conocimiento del propio nivel de tolerancia ante situaciones adversas.
La revisión de la autoestima y poner en valor nuestras capacidades son herramientas básicas para afrontar este tipo de situaciones. También es clave buscar apoyos y complicidades en el entorno laboral, familiar y social. Todo ello nos acompaña a recuperar nuestras fortalezas, como potencial para la resiliencia. Si el tiempo de recuperación de un óptimo estado de ánimo lo consideramos demasiado largo, es recomendable solicitar ayuda profesional.
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Un comentario en “Superar la desmotivación laboral”
Que gran persona eres al sentir y querer ayudar a los demás. Pienso que trates de ayudar, dar palabras de aliento, que eso ayuda más en ocasiones que los recursos mmateriales. Apoyate en la sicología, lee para que estés muy fuerte y logres ayudar. No resolverás pero serás un apoyo para esa gente. Lee como buscar recursos internacionales, también hay fundaciones que ayudan.