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14 Marzo 2012

¿Cómo educar las emociones?

El pasado 6 de Marzo se presentó el informe FAROS sobre inteligencia emocional en niños y adolescentes, que lleva por título “¿Cómo educar las emociones?”. El documento, publicado por el Observatorio FAROS Sant Joan de Déu y coordinado por el catedrático de la Universidad de Barcelona Rafael Bisquerra junto con la Fundación Eduardo Punset, pretende resaltar la importancia que tiene la instauración de un aprendizaje social y emocional en la educación de los niños. Una buena educación emocional desde edades tempranas da lugar a grandes ventajas en la salud y en el desarrollo personal, académico y profesional de los individuos.

El ser humano nace equipado con un saco de emociones y con la suficiente curiosidad por el mundo que le rodea para abrirle las puertas del aprendizaje. Saber regular y expresar estas emociones es clave tanto para comprender las de los demás como para que los demás nos comprendan. Investigaciones recientes han puesto de manifiesto que el éxito de una persona no radica tanto en sus capacidades intelectuales sino en sus aptitudes emocionales.

El informe del Observatorio FAROS para la salud de la infancia y la adolescencia del hospital Sant Joan de Déu es un documento de 132 páginas coordinado por la Fundación Eduardo Punset donde se destaca que, actualmente, en la mayoría de las escuelas, no se dedica tiempo suficiente a la instauración de un aprendizaje social y emocional. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que una mayor capacitación emocional permite mejorar la capacidad para la resolución de conflictos, reducir los niveles de estrés y depresión, aumentar la empatía y encajar mejor la frustración. Todo ello repercute en la mejora del bienestar y en un mayor rendimiento académico.

Una mala gestión emocional puede repercutir además en la salud. Algunas investigaciones han demostrado que las emociones negativas pueden contribuir a reducir las defensas del sistema inmunitario y jugarían un papel importante en el desarrollo de ciertas enfermedades. Por el contrario, las emociones positivas mejoran el sistema inmune y ayudan a prevenir enfermedades porque intervienen en una disminución del dolor, reducen la presión sanguínea y disminuyen los niveles de adrenalina asociados a la ansiedad.

El informe, con prólogo de Eduard Punset, ha sido coordinado por el catedrático de la Universidad de Barcelona y miembro del patronato de la Fundación Eduardo Punset, Rafael Bisquerra y ha contado además con la participación de Linda Lantieri, Francisco Mora, Esther García Navarro, Èlia López-Cassà, Juan Carlos Pérez-González, Madhavi Nambiar, Pilar Aguilera, Nieves Segovia y Octavi Planells. En él se concluye que la educación emocional ha de comenzar en el entorno familiar, empezando por los padres para que éstos puedan ayudar después a sus hijos, y ha de continuar en el entorno escolar con un programa dirigido a que los niños alcancen las cinco competencias fundamentales para el desarrollo social y emocional. Con todo ello se pretende poner al alcance de la sociedad unas herramientas sobre inteligencia emocional que sean útiles para mejorar la salud mental y el bienestar, sobre todo en la infancia y la adolescencia.

Cinco destrezas imprescindibles:

  • Desarrollo de la consciencia emocional
  • Autocontrol en la gestión de las emociones
  • Consciencia social y empatía
  • Habilidades sociales y de relación con los demás
  • Facilidad para la toma de decisiones y resolución de conflictos

Entidades colaboradoras

Los beneficios íntegros obtenidos por publicidad han sido cedidos a la Fundación Eduardo Punset: